La Chica de la Perla - La Pelicula -

sábado, 9 de octubre de 2010

Johannes Vermeer

 Johannes Vermeer

Nacimiento Antes del 31 de octubre de 1632
Delft, Bandera de los Países Bajos Países Bajos
Fallecimiento 15 de diciembre de 1675 (43 años)
Delft, Bandera de los Países Bajos Países Bajos
Nacionalidad neerlandés

Johannes Vermeer van Delft (bautizado en Delft, el 31 de octubre de 1632 - id. 15 de diciembre de 1675), llamado por sus contemporáneos Joannis ver Meer o Joannis van der Meer, es uno de los pintores neerlandeses más reconocidos del arte Barroco. Vivió durante la llamada Edad de Oro holandesa, en que su país experimentó un extraordinario florecimiento político, económico y cultural.

La obra completa de Vermeer es muy reducida, solamente 33-35 cuadros.[1] Pintó otras obras, hoy perdidas, de las que se tiene conocimiento por antiguas actas de subastas. Sus primeras obras fueron de tipo histórico, pero alcanzó la fama gracias a su pintura costumbrista, que forma la mayoría de su producción. Sus cuadros más conocidos son Vista de Delft y La joven de la perla. En vida fue un pintor de éxito moderado. No tuvo una vida desahogada, quizá debido al escaso número de pinturas que producía, y a su muerte dejó deudas a su esposa y once hijos. Prácticamente olvidado durante dos siglos, a partir de mediados del siglo XIX, la pintura de Vermeer tuvo un amplio reconocimiento. William Thoré-Bürger contribuyó a la consagración de Vermeer con unos artículos periodísticos muy elogiosos. Actualmente está considerado uno de los más grandes pintores de Holanda. Es particularmente reconocido por su maestría en el uso y tratamiento de la luz.        
              

Contenido                                             Ver Historial de la Obra

  • 1 Biografía
    • 1.1 Formación
    • 1.2 Vida familiar y trabajo
    • 1.3 Últimos años y muerte
  • 2 Obra
    • 2.1 Pintura histórica
    • 2.2 Paisajes urbanos
    • 2.3 Pintura moralizante
    • 2.4 Cuadros de mujeres
    • 2.5 Representación de las ciencias
    • 2.6 Alegorías
    • 2.7 Dibujos
  • 3 Evolución de su técnica
  • 4 Importancia
    • 4.1 Innovación artística
    • 4.2 Consideración y fama
    • 4.3 Éxito comercial
  • 5 Falsificaciones
  • 6 Influencia posterior
    • 6.1 Pintura
    • 6.2 Literatura
    • 6.3 Cine
  • 7 Véase también
  • 8 Referencias
  • 9 Biografía
  • 10 Enlaces externos 

 Biografía                 

Existe poca información sobre la vida de Johannes Vermeer, únicamente algunos hechos básicos anotados en registros y documentos legales, así como comentarios sobre él de otros artistas. Debido a esto, Thoré Bürger lo denominó la "Esfinge de Delf".[2]
                                                                                                             

Bautizado como protestante el 31 de octubre de 1632 bajo el nombre de  Joannis en la Nieuwe Kerk (Iglesia nueva, en español) de Delft, fue el segundo hijo, y único varón, de Reynier Jansz y Digna Baltens. Su padre, procedía originalmente de Amberes, y se trasladó en 1611 a Ámsterdam, trabajando de tejedor de seda. En 1615 se casó con Digna, trasladándose con el nombre de Vos a Delft, donde abrió una fonda. Además, Reynier Jansz trabajaba como tejedor y pertenecía oficialmente al gremio de San Lucas de Delft como marchante de arte. Allí Jansz conoció a pintores como Pieter Steenwyck, Balthasar van der Ast y Pieter Groenewegen.  

Formación                                                                  

Sobre su formación como pintor no existe información segura. Se hizo miembro del gremio de San Lucas el 29 de diciembre de 1653 como pintor libre. A este hecho tuvo que precederle una amplia formación de seis años de aprendizaje, pues sólo como maestro se podía ser miembro del gremio. Es posible que Vermeer fuera alumno de Leonaert Bramer, hipótesis que no ha tenido mucho eco por las diferencias de estilo, a pesar de que está documentada una relación entre ambos. También se han demostrado contactos con Gerard ter Borch.[3] Asimismo se ha especulado con que fuera alumno de Carel Fabritius, que a su vez había sido educado en el taller de Rembrandt. Esta hipótesis fue ampliamente aceptada desde que en el siglo XIX, William Thoré-Bürger la defendió y sigue estando muy extendida, pero en la actualidad los expertos dudan de su veracidad. En su lugar, se suele mencionar a Pieter de Hooch, que vivió en Delft entre 1652 y 1661, como una de las principales influencias de Vermeer, ya que se puede reconocer el estilo de Hooch, refinado y perfilado, en la pintura costumbrista de Vermeer.

Vida familiar y trabajo

      


Ohannes Vermeer se casó el 20 de abril de 1653 con Catharina Bolnes en Schipluy, un pueblo cerca de Delft. La madre de Catharina, María Thins, se opuso inicialmente al matrimonio. Una de las razones pudiera ser la confesión calvinista de Vermeer, mientras que Catharina Bolnes era católica. Sólo tras la recomendación del pintor católico Leonaert Bramer decidió María Thins aceptar el matrimonio. Si Vermeer se hizo católico o no, sigue siendo discutido.
En 1660, Vermeer se trasladó con su mujer a casa de su suegra en el Oude Langendijk. Con Catharina Bolnes tuvo 15 hijos, de los que como mínimo 4 murieron siendo niños. Parece que Johannes Vermeer ganaba el suficiente dinero para poder alimentar a su numerosa familia. Debido a que pintaba un promedio de sólo dos cuadros al año,[4] debía tener otras fuentes de financiación. Se sabe que ayudaba a su madre en la tasca Mechelen, en el Gran Mercado de Delft, que ésta había heredado a la muerte de su marido y en la que Vermeer muy probablemente tenía instalado su negocio de arte, una actividad muy extendida entre los pintores neerlandeses del siglo XVII. En los años 1662 y 1663, así como en 1670 y 1671, Vermeer fue decano del gremio de San Lucas. Como todos los artesanos del siglo XVII debía pertenecer a un gremio para poder realizar su actividad y éste a su vez fijaba las reglas con las que trabajaban sus miembros. La posición de decano era muy influyente, lo que demuestra que Vermeer era un personaje respetado en Delft.
Vermeer pudo ver en vida que sus cuadros alcanzaban altos precios. Pintó pocos cuadros para el mercado libre del arte; sus cuadros eran en su mayoría para mecenas, como el panadero Hendrick van Buyten. Pero no se sabe si los mecenas encargaban al pintor los cuadros o si sólo tenían un derecho preferencial a la compra.[5] Ya se ha mencionado que además de su actividad artística, Vermeer trabajaba como experto en arte. Así, por ejemplo, comprobó la autenticidad de una colección de cuadros venecianos y romanos que el tratante de arte Gerrit van Uylenburgh quería vender por 30.000 florines al príncipe elector de Brandeburgo Federico Guillermo I. Viajó en 1672 a La Haya, donde examinó los cuadros junto con el pintor Hans Jordaens. Negó la autenticidad de los cuadros ante notario, declarando que el valor de los cuadros era como máximo un décimo del precio solicitado.

Últimos años y muerte                                               

 En sus últimos años de vida empeoraron sus condiciones económicas, teniendo que pedir créditos. A causa de la Guerra Franco-Holandesa1672, no pudo vender más cuadros. Según una carta del 30 de abril de 1676 de Catharina Bolnes pidiendo el perdón de parte de sus deudas, comentaba que su marido tuvo que vender cuadros con los que comerciaba durante la Guerra a menor precio de su valor.[5] iniciada en en 1675, Vermeer enfermó y murió a los pocos días. El 15 de diciembre de 1675 fue enterrado en el sepulcro familiar de la Oude Kerk (Iglesia vieja, en español) en Delft. Su mujer tuvo que renunciar a su herencia para anular las deudas y sus bienes fueron a parar a los acreedores.


Obra

Artículo principal: Anexo:Cuadros de Johannes Vermeer
Su obra completa comprende 33-35 cuadros, difíciles de datar. Todavía existen dudas sobre la autoría de los cuadros Dama sentada en un virginal, La joven con una flauta, Diana y sus compañeras y Santa Práxedes. La relativamente escasa producción de los cuadros conservados ha tentado a los estudiosos para atribuirle una y otra vez cuadros, que hoy son considerados en su mayoría como atribuciones falsas.
Varios de los primeros cuadros de Vermeer se consideran pintura histórica. Este género consiguió en el siglo XVII el nivel más alto de prestigio, por encima de la pintura de retratos, paisajes, bodegones y animales. En época de Vermeer, dentro de la pintura histórica se incluía los acontecimientos de la Antigüedad clásica, los mitos y leyendas de santos, además de motivos eclesiásticos y bíblicos. En la segunda mitad de la década de 1650, Johannes Vermeer cambió su interés hacia la pintura de escenas urbanas y costumbristas. La razón de este cambio no es conocida, pero se supone que Vermeer no podía emplear las técnicas de la perspectiva e iluminación en cuadros históricos como lo permitían otros géneros pictóricos. También el cambio de estilo se pudo producir por la influencia de Pieter de Hooch y Jan Steen, que vivían ambos en Delft. Ambos incluían en sus cuadros elementos arquitectónicos y figurativos de la vida diaria. Además, puede que Hooch, Steen y Vermeer se vieran influidos por el ambiente de Delft e introdujeron cambios de contenido y estilo en su pintura. Esta tesis podría estar respaldada porque los cambios de estilo de Steens y de Hoochs se produjeron tras su llegada a Delft.[6

Pintura histórica

            

En comparación con las obras posteriores de Vermeer, las tres pinturas históricas tempranas son de gran formato: Cristo en casa de Marta y María, con 160 × 142 centímetros, Diana y sus compañeras, con 98,5 × 105 centímetros, y Santa Práxedes, con 101,6 × 82,6 centímetros. Un ejemplo del tamaño de sus obras posteriores es Muchacha con turbante, de sólo 45 × 40 centímetros.
En el cuadro Cristo en casa de Marta y María, pintado hacia 1654-1655, Vermeer retoma una escena del Evangelio de San Lucas: Jesús, estando en el mercado, es invitado a comer a casa de Marta. Mientras Marta prepara la comida, María escucha a Jesús. Marta pregunta a Jesús por qué no conmina a María a que le ayude y Jesús responde: «Marta, Marta, tú andas preocupada y te pierdes en mil cosas: una sola es necesaria. María ha elegido la mejor parte, que no le será quitada.»[7] La historia era un tema tratado con frecuencia en la pintura desde el siglo XVI, porque en ella se reflejaba bien el problema de las buenas obras señalado por los protestantes, que las consideraban una acción superficial y para las apariencias. La composición es sencilla en comparación con otras obras posteriores y en forma de pirámide. Marta, con una cesta de pan en la mano, está situada detrás de Jesús, que está sentado en una silla y cuya cabeza está rodeada de una débil aureola. En primer plano está sentada María en una banqueta, con la cabeza apoyada en la mano. El gesto de María debía indicar reflexión. Como señal de devoción frente a Jesús, no lleva zapatos. El brazo extendido de Jesús señalando a María debía expresar que ésta se había decidido por la mejor actividad. Vermeer empleó contrastes de color fuertes entre el blanco del mantel y el rojo del corpiño de María, así como con el azul de la toga de Jesús.
La segunda pintura histórica de Vermeer, Diana y sus compañeras, fue pintada hacia 1655-1656. Diana, también llamada Artemisa, es la diosa griega de la caza y se la consideraba especialmente casta. En el cuadro se la representa sentada en una piedra y rodeada por cuatro ninfas. En arte, Diana era representada a menudo con vestido corto o desnuda bañándose; Vermeer la representa vestida, una concesión al puritanismo que consideraba abyecta la desnudez. Así, una ninfa medio desnuda que se encuentra detrás de Diana, vuelve la espalda al observador. El cuadro no tiene mucha acción, dos ninfas están sentadas con Diana sobre una piedra, una se encuentra al fondo y observa como la cuarta lava los pies de Diana. Esta acción ritual crea un nexo con el motivo cristiano del lavado de los pies de Jesús. La escena ocurre durante el crepúsculo, por lo que las caras de las mujeres permanecen en la sombra. La oscuridad y la diadema en forma de luna creciente son una alusión al hecho de que Diana es confundida a menudo con Selene, diosa de la Luna. Al cuadro Diana y sus compañeras se le han encontrado fallos, sobre todo en la representación de las posturas, por lo que se han expresado en repetidas ocasiones dudas de la autoría de Vermeer. Estas dudas no se han podido ni confirmar ni negar hasta el presente.

Paisajes urbanos                                              

 

Vermeer pintó dos cuadros relacionados con su ciudad natal: La callejuela y Vista de Delft. Los paisajes urbanos eran habitualmente resultado de encargos públicos o privados, muy rara vez se pintaban para el mercado libre. Razón por la que alcanzaban precios mayores que la pintura paisajística.
El cuadro Vista de Delft se pintó hacia 1660 ó 1661. Vermeer lo realizó probablemente con ayuda de una cámara oscura desde un piso alto. La altura de su punto de vista queda patente sobre todo en las figuras de la esquina inferior izquierda. El cuadro muestra una vista de la ciudad con el río Schie en primer plano. Vermeer ordenó los elementos arquitectónicos en el cuadro paralelos al borde del lienzo, al igual que hizo sus demás cuadros y al contrario que otros pintores, que intentan transmitir la vida interior de la ciudad con calles que se adentran. Además colocó en primer plano dentro de la composición un área triangular de la orilla del río. Este elemento, que fue introducido en la pintura por Pieter Brueghel el Viejo, ha sido empleado con frecuencia, como por ejemplo en el cuadro Vista del Zierikzee de Esaias van de Velde. Vermeer empleó para colorear el paisaje sobre todo colores ocres y marrones. Sobre los edificios en la sombra en primer plano y los cascos de los barcos colocó puntos de color para representar la estructura de juntas y las incrustaciones. La luz, que se introduce entre las nubes, ilumina sobre todo los edificios que se encuentran al fondo y la torre de la Nieuwe Kerk. Con esta iluminación de la torre de la iglesia, Vermeer quería probablemente hacer una declaración política.[8] En la Nieuwe Kerk se encontraba la tumba de Guillermo de Orange, asesinado en un atentado en 1584 en Delft, considerado como un héroe de la resistencia contra España.

 Pintura moralizante

La alcahueta, pintada en 1656, es el primer cuadro de Vermeer que puede encuadrarse dentro de la pintura costumbrista. Es probable que Vermeer se inspirara en el cuadro de igual nombre de Dirck van Baburen que estaba en posesión de su suegra, María Thins.[9] El cuadro aparece en varias obras de Vermeer como insinuación del tema tratado. La alcahueta se puede incluir en la categoría de los Bordeeltje, cuadros de burdeles, que son una subcategoría de la pintura costumbrista. El lienzo muestra a cuatro personas, dos mujeres y dos hombres. Para clasificar con detalle la escena faltan los datos, podría tratarse tanto de una escena en un burdel como de una escena hogareña. En el primer caso, la mujer de la derecha sería una prostituta y el hombre que se encuentra detrás de ella sería un proxeneta. La mujer vestida de negro sería la alcahueta, que habría organizado el negocio. En cambio, si fuera una escena hogareña, el cuadro representaría el inicio de una relación extra matrimonial. En este caso, la alcahueta sería una mujer del vecindario que habría organizado el encuentro. En cuanto al hombre en el lado izquierdo, podría tratarse del mismo Vermeer; siendo éste su único autorretrato. De las personas retratadas, sólo se ven los troncos, ya que las piernas están tapadas por una mesa que se encuentra en primer plano. La composición produce sensación de lejanía respecto a la escena en el observador. Como los cuadros costumbristas también debían transmitir valores, a menudo contenían advertencias. El vino, representado por la jarra y la copa en la mano de la prostituta, cuyas mejillas están sonrosadas por el alcohol, debía comunicar que el ser humano debía permanecer de ánimo despierto a pesar de las tentaciones de los sentidos. El aspecto central del cuadro, la venalidad del amor, sólo se representa indirectamente, con la mano abierta de la prostituta que espera la moneda del proxeneta. Así, Vermeer es, en comparación con otros pintores que emplean señales más drásticas, como por ejemplo Frans van Mieris, que muestra en el fondo del cuadro El soldado y la doncella a dos perros copulando.                                                                                                                                  
 El cuadro Muchacha dormida, que fue pintado hacia 1657, es otra obra de Vermeer con mensaje moralizante. La joven mujer pintada está sentada a una mesa tapada con una alfombra oriental. La alfombra forma en la parte anterior de la mesa un triángulo y Vermeer la arregló junto con una jarra de vino y un plato de fruta. La mujer duerme apoyada en la mano, con el codo en la mesa, con la finalidad de subrayar el ocio. El vestido deja ver que no se trata de una criada, sino de la esposa del señor de la casa, encargada de la administración del hogar. Johannes Vermeer había incluido inicialmente en el cuadro varios elementos significativos más para hacer que la mujer tuviese más interacción. Así, un estudio con rayos X mostró que en la puerta se encontraba un perro y en el fondo izquierdo del cuadro un hombre, que fueron sobrepintados más tarde. Con estos elementos la interpretación de la composición se hace más fácil. El motivo del gusto por el vino se vuelve a retomar en este cuadro gracias a la presencia de la jarra, pero también en su título Muchacha bebida y durmiendo en una mesa que se le dio en una venta el 16 de mayo de 1696: como consecuencia de la ingesta de vino, el ama de casa descuida sus obligaciones en el hogar.

Cuadros de mujeres

       

 

La mayoría de las representaciones de mujeres en los cuadros de Vermeer están relacionadas con una narrativa en la que instrumentos musicales u objetos del hogar influyen en la percepción de la acción. Sólo tres cuadros se desvían de forma importante de esta tónica y se pueden denominar retratos.
El cuadro Muchacha leyendo una carta, pintado hacia 1657 y, por lo tanto, en la primera fase de Vermeer, muestra a una mujer con una carta, que determina la acción en el cuadro. El elemento de la carta fue retomado por Vermeer en otros cuadros. En este, la muchacha está situada en el centro del cuadro, con una carta en la mano, delante de una ventana abierta. En el lado derecho se ve una cortina, en primer plano una mesa. La mujer está representada de perfil, pero el observador puede ver su cara en un reflejo en la ventana. Que la carta sea posiblemente de amor se puede leer en detalles, como la fuente llena de manzanas y melocotones, en relación a la historia de Adán y Eva. La cortina del primer plano puede reforzar esta idea, ya que está abierta en señal de revelación, pero también puede tratarse de un elemento de la composición, empleado a menudo por Vermeer.
En la mayoría de las representaciones de mujeres de Vermeer, la moralidad tiene un papel importante. Incluso en los cuadros de mujeres tocando música aparece el tema. Un ejemplo es el cuadro Dama al virginal o Dama parada cerca del clavicordio, pintado entre 1673 y 1675. Incluso el instrumento, un «virginal» es un indicio de la virginidad de la muchacha pintada. El hecho se deduce sobre todo por que en la Holanda del siglo XVII se cuidaba estrictamente de que la mujer llegase virgen al matrimonio. El cuadro de la pared, con la representación de Cupido, representa un contraste a esta forma de entender la moral.
El cuadro más conocido de Vermeer es su Muchacha con turbante o La joven de la perla, pintado hacia 1665. Su fama se debe sobre todo a su recepción moderna y a que la obra fue la imagen elegida para representar una exitosa exposición en el Mauritshuis, en La Haya, en los años 1995 y 1996. La muchacha está representada desde un punto cercano y sin atributos narrativos, lo que diferencia notablemente este cuadro de las demás pintados por Vermeer. La identidad de la retratada es desconocida. Se podría tratar de una modelo, pero también podría tratarse de una obra de encargo. El fondo del cuadro es neutro y muy oscuro, pero multicolor y por lo tanto no es negro. El fondo oscuro refuerza la claridad de la muchacha, sobre todo la de su piel. La cabeza se inclina ligeramente, lo que le da un aire de ensoñación. La muchacha interactúa con el observador al mirarlo directamente y abrir ligeramente la boca, lo que en la pintura holandesa a menudo indica una conversación con el observador. La ropa de la muchacha fue realizada en colores prácticamente puros. El número de colores que se observan en el cuadro está limitado.[10] La chaqueta de la muchacha es de color marrón amarillento y forma un contraste con el turbante azul y el cuello blanco. El turbante, con el paño amarillo cayendo hacia atrás, es una señal del interés que despertó en la época la cultura oriental, como consecuencia de las guerras contra el Imperio otomano. Así, los turbantes pasaron a ser un complemento muy apreciado y extendido en la Europa del siglo XVII. Destaca sobre todo una perla en la oreja de la muchacha, que brilla en la zona de sombra del cuello.

El momento cumbre de su arte                                          

En los tres siguientes y buscó continuar con la minuciosidad de los tres cuadros de mujeres anteriores y desarrollando un efecto espacio mucho más complejo. Tanto en la lección de música como en El concierto estableció un potente ritmo entre los elementos que se suceden desde el primer plano hasta la pared del fondo donde una serie de rectángulos (cuadros, espejo, clavicordio) contribuyen a resaltar esta alineación de objetos en profundidad. En la misma línea desarrolló su gran obra maestra El arte de la pintura. Allí articuló con una ejecución naturista, una composición compleja y un espacio inundado de luz, llegando a alcanzar su máximo nivel. Por último, también en La joven de la perla alcanzó un efecto de gran naturalidad, se centró en la mirada de la joven que constituye la esencia del cuadro, prescindiendo de todo la accesorio.[17


Después de la perfección de El arte de la pintura era difícil seguir progresando y Vermeer decidió cambiar de estilo buscando la estilización. Así, en el cuadro Dama al virginal prescinde de detalles anecdóticos de otros cuadros. Luces y sombra se ordenan de manera más rigurosa. Además para mostrar esa realidad más simplificada vuelve a cambiar de técnica. Abandona las transiciones progresivas de color y opta por la yuxtaposición de colores claros y oscuros. Realizó varios cuadros de esta forma como el astrónomo del Louvre, pero donde consiguió mejorar en esta nueva técnica es en La encajera donde representó una mujer concentrada en su trabajo, lo consiguió centrando la atención en el rostro y las manos y prescindiendo de detalles que podían desviar la atención. Consiguió la misma maestría en Una dama que escribe una carta y su sirvienta donde combinando elementos habituales consiguió representar una serenidad que no se encuentra en cuadros anteriores.[18]
El estilo tardío se extrema en Mujer tocando la guitarra, algunos detalles son tratados esquemáticamente, pero Vermeer que siempre había optado por figuras inmóviles y tranquilas, abandona su ideal que siempre había buscado haciendo reír y moverse a su protagonista. a partir de 1672 vieren unos años de dificultades económicas y parece que pintó una serie de obras por encargo donde se aprecia su decadencia. Se aprecia en cuadros como Alegoría de la fe donde prescinde de sus búsquedas y de sus hallazgos o en mujer sentada tocando la espineta donde también se aprecia el declinar de su fuerza creadora como en los pliegues del vestido que ya no tienen su maestría o el cuadro ya no tiene no tiene su luz y aparece en penumbra.[18]
A lo largo de su vida, Vermeer trabajó lentamente y con sumo cuidado usando colores brillantes, así como algunos caros pigmentos: como el azul intenso que destaca en algunas de sus obras. No hay dibujos que puedan atribuírsele exactamente a Vermeer y sus pinturas ofrecen pocas claves sobre métodos preliminares. No hay otro artista del siglo XVII que haya utilizado sus primeros trabajos, en forma tan exuberante, el caro pigmento que manifiesta el tono lapislázuli o ultramarino natural. Vermeer no sólo empleaba esta técnica en elementos de este tono; los colores terrosos y ocres debían ser entendidos como luz cálida en una pintura fuertemente iluminada, que reflejaba sus múltiples tonos en la pared. Este método fue inspirado muy probablemente por la comprensión que Vermeer tenía de las observaciones de Leonardo, donde manifestaba que la superficie de todo objeto compartía el color del objeto adyacente.[19] Esto significa que ningún objeto es visto propiamente en su color natural puro.
Destacable es el uso de este efecto con el ultramarino natural en Dama con dos caballeros o Muchacha con copa de vino. Las sombras del vestido satinado rojo son pintadas con ultramarino natural, y gracias a este azul puesto en capa de pintura, la mezcla de rojo y bermellón sobrepuesto adquiere un suave purpúreo, frío y crispante que es más poderoso. A pesar de sus problemas financieros, Vermeer continuó utilizando el ultramarino natural ampliamente; tal es el caso de la Dama sentada en un virginal.


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La joven de la perla -La Novela -

La joven de la perla 
(Johannes Vermeer)



Autor Tracy Chevalier
Género Novela histórica
Tema(s) Biografía,
Romance
Idioma Español
Título original Girl With a Pearl Earring
Traductor Ignacio Gómez Calvo
Artista de la cubierta Muchacha con el pendiente de perla (h.1665) de Johannes Vermeer
Editorial Alfaguara, De Bolsillo, Suma de Letras S.L., Punto de Lectura S.L.
País Bandera del Reino Unido Reino Unido
Fecha de publicación 8 de enero 2001 (inglés)
2003 (español)
Formato Tapa dura y edición de bolsillo
Páginas 272 (bolsillo)
312 (tapa dura)
ISBN ISBN 978-84-204-4236-5 – ISBN 84-204-4236-4

La joven de la perla (novela)

La joven de la perla es una novela histórica escrita en 1999 por Tracy Chevalier. La acción tiene lugar en Delft, Holanda y está inspirada en el cuadro de Vermeer La joven de la perla. Mediante la ficción, la autora imagina y relata las circunstancias bajo las que el cuadro fue pintado. En el año 2003 se filmó una película que es adaptación de la novela y lleva el mismo nombre.

Argumento

En el siglo XVII, Griet, una chica de 16 años, vive con su familia en el barrio más pobre de Delft. Cuando el padre de Griet pierde los ojos en un accidente sufrido en un horno de cerámica, la joven se ve obligada a emplearse como criada en casa del pintor Vermeer. Al principio se encuentra un poco incómoda, pero pronto se acostumbra a su nueva vida.

Mientras sirve allí, la zona donde vive su familia es atacada por la peste bubónica, y la hermana de Griet fallece. En esos momentos, empieza un romance con Pieter, el hijo del carnicero.
La relación de Griet con Vermeer va cambiando a medida que pasa el tiempo. Así comienza a hacer recados y tareas para él, pero sin que lo sepan los de la casa. Y cuando la modelo del pintor cae enferma, ella toma su lugar.

Mientras tanto, el rico y desenfrenado mecenas de Vermeer, van Ruijven, se fija en la muchacha y presiona a Vermeer para que los pinte juntos. Griet y Vermeer se muestran reacios al pedido del mecenas, debido al escándalo que se produjo la última vez que van Ruijven fue pintado con una chica. Finalmente, Vermeer llega a un acuerdo y pinta a Griet sola. Pero la obliga a ponerse los aros de perlas de la esposa. Cuando ésta se entera, Griet debe marcharse.

Diez años más tarde, casada con Pieter y con dos hijos, es llamada a la casa del pintor. Vermeer ha muerto y como parte de su último deseo, recibe los dos colgantes de perlas, que más tarde empeña, saldando así la deuda entre el carnicero y los Vermeer. 














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viernes, 8 de octubre de 2010

La joven de la perla - Girl with A Pearl Earring

La joven de la perla
Girl with A Pearl Earring


Año de producción: 2003
País: Luxemburgo, Reino Unido

Dirección: Peter Webber

Intérpretes: Colin Firth, Scarlett Johansson, Tom Wilkinson, Judy Parfitt, Cillian Murphy, Essie Davis, Joanna Scanlan

Argumento: Tracy Chevalier (Novela)

Guión: Olivia Hetreed

Música: Alexandre Desplat

Fotografía: Eduardo Serra

Distribuye en DVD: DeAPlaneta

Duración: 95 min.

Público apropiado: Jovenes
Género: Drama
Extras DVD: Español e inglés 5.1.
Contenidos:  
Acción 0, Amor 2, Lágrimas 2, Risas 0, Sexo 1, Violencia 0   [de 0 a 4]

Historia de un cuadro

Adaptación de la novela homónima de Tracy Chevalier, que imagina el posible origen del cuadro "La chica de la perla" de Vermeer. El film transcurre en la Holanda del siglo XVI, cuando la joven Griet (Scarlett Johansson) deja la casa paterna para servir en casa del pintor (Colin Firth). Es una chica educada en un estricto protestantismo, espabilada (p. ej. al regatear en el mercado), recatada y celosa de su virtud. Dentro de su escasa educación admira los cuadros del maestro, y se le adivina una sensibilidad. El mismo maestro queda cautivado por ella cuando la ve iluminada en su estudio, garabateando en una ventana empañada.
Vermeer deberá conciliar los deseos de su suegra para que pinte un cuadro inspirado en la joven, para un potentado y vicioso cliente, con los celos de la esposa, que no debe saber que está trabajando en ese cuadro. Entretanto, la sirvienta empieza a salir con el hijo del carnicero.

Hermosa película, pelín académica y preciosista, pero de maravillosa fotografía de Eduard Serra, que reproduce muchos cuadros de Vermeer de modo asombroso, sin caer en el empalago. Narrada a modo de cuento, con trama mínima, el film responde al enigma de por qué una joven de baja extracción social llevaría unos prociosos pendientes de perlas. El film habla del modo en que surge la inspiración, y de la tragedia íntima de Vermeer, que ya casado, encuentra un alma gemela, capaz de entender su arte, en su criada. Ella es una verdadera musa, que transmite una intensa vida interior, aunque al tiempo Vermeer es consciente de la imposibilidad de su amor por Griet. Y en ese drama se debate, como muestra bien el muy expresivo Colin Firth.
La joven de la perla 
Girl with A Pearl Earring

Imágenes de la Película.
 


























Material editado y producido por:

Fundacion Creativos Sin Fronteras, FUNDACRESF